Hay colores que parecen latir.
Un carmesí profundo que parece sostener un suspiro cálido, como un pétalo que se abre despacio para dejar pasar la luz.
Los pendientes Susurro Carmesí nacen de ese instante: pétalos modelados a mano que conservan su relieve natural y pequeños destellos dorados que brillan al moverse.
Cada pieza está creada en arcilla polimérica y sellada con una fina capa de resina transparente que protege la textura sin restar ligereza. El acabado mantiene ese brillo suave que hace que los pétalos parezcan vivos.
El metal es acero quirúrgico 316L, con recubrimiento PVD dorado, hipoalergénico, duradero y diseñado para conservar su color y su elegancia con el paso del tiempo.
Ningún pétalo es idéntico a otro: cada pendiente tiene su propia forma, su propio movimiento, su propio susurro. Por eso forman parte de una microserie reponible, creada en pequeñas unidades para mantener su esencia artesanal.


