Hay noches que parecen quedarse suspendidas, como si el cielo guardara un secreto solo para ti. Estos pendientes nacen de ese instante: un fondo azul profundo, casi nocturno, donde pequeños destellos dorados brillan como estrellas que se encienden al pasar la luz.
Cada pieza está modelada a mano en arcilla polimérica y sellados con una fina capa de resina. Su forma orgánica, alargada y ligeramente curvada, recuerda a fragmentos de cielo desgajados en una noche clara. El metal, en acero quirúrgico 316L con recubrimiento PVD, hipoalergénico, resistente y luminoso. Un acabado que no oscurece con el uso y que mantiene su brillo con el paso del tiempo.
Forma parte de una microserie reponible, pero cada par es único: no existe una constelación igual a otra.


